Nervios, muchos nervios son los que sientes al buscar lo adecuado, una frase, un dibujo, un recuerdo...
¿Qué puedo manifestar para toda la vida?
Adrenalina, dolor, inspiración...Así es como te sientes cuando la aguja marca tu piel.
Libertad, ansias, paciencia... Estos son los síntomas que sientes al finalizar. Los que te acompañarán a la hora de la verdad. Sientes la libertad cuando le muestras al mundo la revelación que hay en tu piel, sientes ansias cuando ves que quieres hacerte muchísimos más pero,por eso existe la paciencia, para ser consciente de no equivocarte jamás.
¿Cómo saber esto a la hora de la verdad?
Recuerdo mi primer tatuaje, necesitaba reflejar tantas cosas, que no sabía por donde empezar.
Al fin y al cabo, en el asiento trasero de un autobús encontré mi respuesta mirando por aquellas ventanillas mojadas por la lluvia, cada gota que veía caer por el cristal era una nueva idea...
¿He encontrado al fin la inspiración?
Parecía que así era... y entre sentimientos y arte creé mi pequeña manifestación que al cabo de unos días se incrustaría en mi piel.
El dolor constante, la aguja marcando el latido de tu corazón, los borrones de tinta alrededor de tu piel, los ojos cerrados, las manos cruzadas, los dientes rechinando...este conjunto de tensiones es lo que da vida a esta droga.
Miras fotos, coges opiniones y poco a poco vas recreando de nuevo otro boceto.
¿Qué es lo que lleva esa tinta que te hace pensar tanto en ella?
Es algo que nunca podré explicarme.
Lo que sí puedo saber es que engancha, esa pequeña droga es adictiva y aquellos que somos adictos sabemos valorar el arte de esta maravilla.
¿Y tu? ¿Te atreverías a pintar tu cuerpo?

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